Suma y sigue

Hace dos años que no escribo regularmente en este blog. Es verdad que han cambiado muchas cosas en dos años (a nivel personal y profesional) y que el blog en Inglés ha acaparado buena parte de mi atención, pero siendo sincero conmigo mismo esto no es excusa suficiente para tanto tiempo desatendiendo mis necesidades comunicativas.

La sinceridad con uno mismo es importante. No quiero decir que la sinceridad con los demás no lo sea, pero engañarse a uno mismo es muy feo; al final, TÚ eres la persona con la que vas a estar más tiempo en esta vida. Y es esta necesidad de sincerarme es la que me empuja a escribir este artículo.

Hace tiempo que dejé de escribir en este espacio porque perdí la pasión por lo que estaba haciendo. Dedicaba muchas horas a la semana a cosas sobre las que no tenía ganas de postear, otras horas las dedicaba a cosas sobre las que era mejor no postear, no vaya a ser que se me escape información confidencial y la liemos! Cuando llegaba a casa no tenía energía suficiente para ponerme a desarrollar con los lenguajes de programación que deseaba aprender o simplemente probar cosas nuevas, como os comentaba, simplemente no me apetecía…

Hasta hace unos días.

En Abril de este mismo año empecé un MBA para complementar mi formación técnica. En mi cerebro estaba todo muy bien planificado: “ya he realizado un máster en el ámbito tecnológico, ahora me paso un año aprendiendo a manejar números, me planto con una carrera y dos máster antes de los 30 y a currar que son dos días” pues… mierda (con perdón), cuando piensas que lo tienes todo bajo control es que estás totalmente equivocado.

En el programa del MBA se han empeñado en hacernos crecer en base a competencias (principalmente de liderazgo) y eso, si te lo tomas en serio te remueve por dentro y te hace pensar. Sí, lo digo en serio, te hace pensar sobre que imagen tienes de ti mismo, cómo quieres tratar a los demás, que valores aprecias en la compañía en la que quieres trabajar, que quieres ser “de mayor” y un largo etcétera.

Así que después de este rollo suelto una pregunta al aire: ¿Realmente os habéis parado a pensar sobre eso alguna vez? Va en serio! Porque pensaba que yo sí y no era verdad!

Se que no era verdad porque cuando alineas las cosas que haces con tus valores y, en consecuencia, con las cosas que te motivan los días parece que se hacen más largos. De golpe y porrazo puedes hacer un montón de cosas, duermes menos sí pero cuando te levantas lo haces con optimismo con ganas de saber qué vas a descubrir, aprender o hacer ese día. No se trata de trabajar tus horas y pensar que la vida está ahí fuera, se trata de ser la mejor versión de tu mismo e intentar encontrar un sitio en el que te encuentres a gusto, que se adapte a tu forma de trabajar, en la que se respeten tus inquietudes, que te valoren por lo que eres y por lo que puedes aportar.

Se que no era verdad porque ahora me puedo levantar entre las 6 menos diez y las seis para hacer media hora de ejercicio antes de ir a trabajar y por la noche seguir siendo persona cuando llego a casa. Hace unos días en mi cabeza eso era completamente inviable.

Se que no era verdad porque estoy escribiendo este artículo aunque y lo voy a colgar independientemente de que los pocos lectores que me quedan vayan a pensar que me he pegado un golpe en la cabeza.

Ante este volcado de información uno podría pensar: “eso quiere decir que todo lo que va a escribir este tío a partir de ahora van a ser pajas mentales como este artículo”. Pues no. Mi idea no es esa, pero sí es verdad que voy a empezar a tratar otros temas que atraen mi atención como el mundillo emprendedor, la motivación, el management o el coaching a parte de temas puramente tecnológicos. Durante los días en que he estado reflexionado acerca de este cambio se me ha cruzado la idea de ser un “traidor” o algo parecido por no mantenerme fiel al objetivo inicial del blog. Después de mucha reflexión he acordado conmigo mismo que no me siento así y no me siento culpable por no sentirme así; no me siento un traidor porque todo el mundo tiene derecho a evolucionar y buscar cosas nuevas y, al fin y al cabo, el blog se llama iXavi (es decir, mi versión personalizada para mi mismo :).

Espero que nadie se asuste y que pueda seguir aportando mis reflexiones cada vez más a menudo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *